1993

Neri Parenti abre el octavo capítulo de la saga Fantozzi con el funeral de un antiguo colega de Ugo. Fantozzi, debido a una confusión en su historial médico, está convencido de que ha llegado su hora y cree que le queda una semana de vida. Entre divertidas bromas y una nueva complicidad con su mujer, Pina, intenta "disfrutar" de sus últimos momentos, con los habituales resultados desastrosos.

Fantozzi in Paradiso

Fantozzi se ve obligado a aceptar la idea de la muerte durante el funeral de un antiguo colega. Una idea que se hace cada vez más real cuando, debido a una estruendosa confusión en su historial médico, se le diagnostica una enfermedad terminal que le deja solo siete días de vida. Ugo decide no decírselo a su mujer y reacciona intentando hacer todo lo que se ha prohibido a sí mismo durante años, como comer con avidez cuatro kilos de mejillones y pintarrajear las paredes de la ciudad con escrituras obscenas. Pina, que descubre la enfermedad de Ugo por casualidad, decide darle un final feliz a su marido. Se pone en contacto con la señorita Silvani y le paga para que pase una noche de amor con Fantozzi durante un fin de semana en Cortina d'Ampezzo. Tras la noche de pasión que ha buscado durante tantos años, Ugo descubre el plan de emparejamiento de Pina. Pronto se arrepiente de haber pensado que Silvani era la mujer de su vida y se apresura a volver a casa con su esposa. Pero las sorpresas no han terminado. En un final atrevido y divertido, Ugo descubre que no está enfermo. Está tan contento con la noticia que salta a la calle de alegría y es atropellado por un camión. Ahora sí que está muerto, pero en el más allá se produce el engaño máximo: el avión al cielo es secuestrado y Fantozzi se encuentra en presencia de Buda, que sentencia su reencarnación. ¡Las cosas no pueden empeorar!

Fecha de estreno:

1993