Adaptación de la película de Tornatore, con Robert De Niro. Frank, un viudo jubilado, decide visitar a cada uno de sus cuatro hijos tras no verlos durante mucho tiempo. Una reflexión sobre la relación entre padres e hijos, y los sacrificios de un padre y los lazos familiares, por indestructibles que sean. "Todos están bien" puede ser una ilusión, pero sirve para proteger a nuestros seres queridos.

Stanno tutti bene

Frank trabajó durante toda su vida en una fábrica de alambre. Ahora que está jubilado y es viudo, siente la necesidad de recuperar la relación con sus cuatro hijos, de ver con sus propios ojos si "todos están bien". Su idea de reunir a la familia en torno a una barbacoa no funciona: cada uno de ellos tiene una buena razón para no asistir. Así que Frank, a pesar de la prohibición del médico, decide salir y visitarlos por sorpresa. Viajando por Nueva York, Chicago, Denver y Las Vegas, Frank descubrirá que la vida de sus hijos es muy diferente de lo que pensaba. David no es realmente el pintor consagrado que decía ser. Por el contrario, tiene problemas con las drogas y se mudó a México, donde morirá de una sobredosis. Amy, "un pez gordo de la publicidad", puso fin a su supuestamente sólido matrimonio. Robert, "el director de orquesta", es un precario percusionista. Y Rosie, que es "bailarina en un club de Las Vegas", es en realidad una madre soltera homosexual. ¿En qué se equivocó Frank? Se lo preguntará a su mujer cuando la visite en el cementerio. A pesar de la culpabilidad de los chicos, no quieren disgustar a su padre, que lamenta haber perdido demasiado tiempo.

Fecha de estreno:

1990