Los Paccha-Picchus son unas criaturitas muy fiesteras. Su despreocupada vida depende del paso de las Montañas, que elevan su oasis hasta un clima invernal que les encanta y que es vital para ellos. Pero un día, las montañas dejan de aparecer. Impaciente, uno de ellos, KinKo, se lanza a la aventura para encontrarlas.
La Source des Montagnes
Allí arriba, los paccha-picchus absorben nieve para revitalizar la hoja de su cabeza. Es un momento de fiesta en el que bailan y saltan hasta que la Montaña devuelve el oasis al suelo. Cuando la Montaña, el viento y la melodía se van, los paccha-picchus vuelven a plantarse en la tierra. Todos menos KinKo, demasiado impaciente por ver a la siguiente Montaña.
Esta rutina se repite hasta que un día no aparece ninguna Montaña. Los paccha-picchus duermen mientras el calor lo seca todo. KinKo, presa del pánico, intenta despertar a sus compañeros en vano y decide ir en busca de las Montañas.
Atraviesa paisajes desconocidos hasta llegar al fin del mundo, un acantilado donde casi cae a un abismo sin fondo. Mientras intenta comprender dónde está, retumba un estruendo y la luz se intensifica. ¡Un planeta gigantesco parece abalanzarse sobre él! Aterrorizado, corre a refugiarse tras la roca más cercana.
Pero el temblor no es más que el movimiento de la inmensa jirafa sobre la que viajaba, que por fin consigue atraer y engullir un planeta. Al hincharse dentro del animal, este recupera la forma redonda tan familiar para los paccha-picchus. ¡Ha nacido una nueva Montaña! La nieve cubre el suelo, y KinKo emerge de ella, revitalizado y listo para volver a toda prisa a su oasis.