1976

"¡El acorazado Kotiomkin es una cagada tremenda!" es el grito liberador de Fantozzi tras la enésima proyección de la famosa película El acorazado Potemkin a la que se ve forzado a asistir. En el segundo capítulo de la saga del contable más humillado que existe, somos testigos por fin de un acto de valentía: ¡Fantozzi se rebela y secuestra al doctor Riccardelli! Las consecuencias serán trágicas.

Il secondo tragico Fantozzi

El segundo capítulo de la saga sobre el empleado más frustrado de Italia está lleno de escenas cada vez más exageradas y catastróficas, comenzando por la secuencia inicial con un tiroteo y Fantozzi conduciendo en dirección contraria. Alcanzamos la cima de la comedia absoluta cuando Fantozzi se ve obligado a ir junto al duque conde de Semenzara al casino de Monte Carlo como amuleto de buena suerte, o cuando atiende una cena de gala en la villa de la condesa Serbelloni Mazzanti Vien dal Mare, llenándose la boca de ardientes tomates enteros. Y las humillaciones continúan con el profesor Riccardelli, que obliga a sus empleados a asistir a noches de cine de autor hasta que, en una de las proyecciones, Fantozzi se rebela descaradamente. Se sube al escenario y, ante el público, grita una de sus frases más famosas: "¡Para mí, El acorazado Kotiomkin es una cagada tremenda!". Después maltrata y secuestra a Riccardelli hasta que la policía irrumpe 48 horas después para liberarlo. En una sucesión frenética de situaciones paradójicas, va de caza junto a su amigo Filini, con resultados desastrosos. Y tras dejar la megacompañía y abandonar a su mujer, Pina, malgasta todo su dinero en una fuga romántica en Capri con la señorita Silvani. Fantozzi, arruinado, fracasa en su intento de suicidio, que consiste en lanzarse al Tíber. Pero un día recibe una llamada telefónica del megadirector galáctico, que de forma inesperada le ofrece regresar a la compañía "desde el punto más alto" que podía imaginar: ¡como pararrayos!

Fecha de estreno:

1976