2020

La elefanta africana Shani y su enérgico hijo Jomo emprenden un viaje de proporciones épicas junto al resto de la manada y recorren cientos de kilómetros desde el delta del Okavango hasta el río Zambeze, no sin antes cruzar el gigantesco desierto del Kalahari. La manada, siguiendo la guía de la gran matriarca, Gaia, se enfrenta a un calor abrasador, a la reducción de los recursos y a los insistentes depredadores mientras siguen los pasos de sus antepasados en su búsqueda del paraíso.

Los elefantes

La elefanta africana Shani y su enérgico hijo Jomo emprenden un viaje de proporciones épicas junto al resto de la manada y recorren cientos de kilómetros desde el delta del Okavango hasta el río Zambeze, igual que innumerables generaciones de antepasados antes que ellos. Shani y su familia son de los últimos elefantes del mundo que llevan a cabo migraciones tan largas. El hijo de Shani es Jomo, una cría muy curiosa de un año que todavía no ha migrado. Por su parte, Shani, a sus 40 años, es la siguiente en la línea de sucesión a matriarca de la manada, un puesto que ostenta su hermana mayor Gaia. Estos elefantes son una de las muchas especies, desde hipopótamos hasta lechwes y babuinos, que dependen del agua, fuente de vida, que baja de las montañas y convierte el corazón del desierto en un vergel verde conocido como el delta del Okavango. Pero el fin de la estación se acerca, y pronto habrá un éxodo en masa. En la Tierra no hay nada de mayor valor que el agua, y es posible que no haya lugar donde esto sea más evidente que en el desierto del Kalahari, en el África meridional, una las zonas más áridas del planeta. El agua va escaseando y el paraíso pronto se volverá polvo conforme el delta empiece a convertirse en un despliegue de abrevaderos en extinción. El instinto de Gaia le dicta que guíe a la manada hacia el corazón del caluroso desierto del Kalahari antes de que la poca agua que queda se seque. Su triunfo dependerá de la experiencia y sabiduría que la matriarca haya asimilado de sus antecesores. Se dice que los elefantes nunca olvidan, y es que estos mamíferos colosales están muy conectados con el pasado. Gaia llevará a su familia por antiguos caminos de elefantes, redes de líneas y círculos, círculos que son en realidad abrevaderos que la familia necesitará si es que ha de cruzar el gigantesco desierto. Por el camino buscarán alimento en fuentes como las hojas del mopane, ricas en humedad, y los troncos del baobab, que ocultan agua de lluvia. Conforme se acerquen a su destino, la manada deberá cruzar el agitado río Zambeze para llegar al refugio que estaban buscando. Han de cruzar por zonas poco profundas, donde los cocodrilos cazan crías de elefante como Jomo, y luchar contra la fiera corriente que podría hacerlos caer por las mayores cataratas del mundo, las Victoria. Por suerte, la manada cuenta con la fuerza y aguante necesarios para resistir y se permiten descansar mientras disfrutan de un suministro ilimitado de agua y vainas que puedan hacer caer de los árboles. Sin embargo, a los pocos meses, la comida escasea y el agua empieza a volver al delta. La familia debe volver a cruzar tierras africanas. Volver al delta no será fácil, pues la crecida de Angola se ha adelantado y tendrán que acelerar el paso. Los vínculos emocionales de los elefantes son tan fuertes como los de los humanos, y es la familia lo que los ha llevado hasta aquí. Juntos, Gaia, Shani, Jomo y la familia se atreven a atajar… por el territorio de los leones.

Fecha de estreno:

2020