“Always & Forever” recorre las vidas de las distintas generaciones que habitan la misma casa. Desde una familia aristocrática del siglo XVII hasta una pareja de la década de 2020, el interior de la vivienda cambia con el tiempo y las familias se van sucediendo.
Always & Forever
"Always & Forever" nos sumerge en las vidas de las distintas generaciones que han habitado la misma casa a lo largo del tiempo. La historia empieza en el siglo XVII con una joven pareja de aristócratas, inmortalizada en un cuadro sobre la chimenea. A través de los cambios en el cuadro, somos testigos de sus vidas: el nacimiento de sus hijos, la pérdida del niño y el crecimiento de la niña, que se convierte en una joven violinista. Al final, retiran el cuadro. La cámara se queda fija en la chimenea mientras el interior de la casa se transforma con el paso del tiempo. Un espejo sustituye al cuadro y refleja retazos de la vida de una nueva familia en el siglo XVIII. La cámara empieza a girar y se detiene en los años veinte, durante una fiesta desenfrenada. Entre la multitud, dos mujeres sentadas en un sofá se cogen de la mano a escondidas. Su silenciosa intimidad contrasta con el jolgorio que las rodea. El tiempo vuelve a acelerarse y una radio anuncia una crisis económica. Más tarde, vemos a una familia judía en la década de 1930, sentada a la mesa. Las estaciones cambian y la radio va desvelando lo que ocurre. La escena se sume en el caos y los sonidos de pánico. El tiempo avanza hasta los años setenta, donde una niña ve en la tele las noticias sobre la construcción de las Torres Gemelas. La vemos crecer y, finalmente, independizarse. Al final, volvemos a la chimenea del principio. Una joven pareja de hoy en día coloca la foto de su boda sobre la repisa. Mientras la luz de la mañana inunda la habitación, la historia de la casa cierra su círculo, lista para una nueva generación.